Las murallas de Treviso, uno de los símbolos más reconocibles del centro histórico de la ciudad, podrían ser declaradas monumento nacional. La propuesta de ley, que ya se examina en el Parlamento italiano, pretende proteger de forma conjunta todo el sistema defensivo que la República de Venecia levantó a comienzos del siglo XVI.

De las murallas medievales a la fortaleza renacentista

Treviso ya estaba rodeada de altas murallas almenadas en la Baja Edad Media, construidas entre 1178 y 1230 y abiertas por once puertas que comunicaban la ciudad con los pueblos y el campo. Hoy solo quedan vestigios de aquellas murallas, junto a la Porta Altinia. Todo lo demás cambió a partir de 1509.

Aquel año, tras la derrota veneciana en Agnadello frente a la Liga de Cambrai —la coalición formada en diciembre de 1508 por el papa Julio II, el emperador Maximiliano I, Luis XII de Francia y Fernando II de Aragón—, la Serenissima decidió reforzar sus ciudades de Tierra Firme. El Consejo de los Diez encargó el proyecto de Treviso al fraile veronés Fra Giocondo, humanista, arquitecto e ingeniero que ya había trabajado para Venecia. Entre 1509 y 1518 se demolieron las murallas medievales y se levantó una nueva cerca de planta cuadrangular, concebida para resistir a la artillería.

Un sistema abaluartado pensado para la artillería

Las nuevas defensas se construyeron sobre un terraplén, con un muro exterior de ladrillo —más resistente a los impactos de artillería que la piedra— y un cordón de piedra de Istria en cuyo tramo medio se distribuyeron relieves con el león de San Marcos. En los ángulos se dispusieron bastiones que permitían orientar el tiro de la artillería desde distintos ángulos, entre ellos los de San Tomaso, Santa Sofía y San Marcos. Para despejar el campo de tiro se demolieron las construcciones exteriores.

La obra no era solo militar. El proyecto incluía un sistema de regulación hidráulica de las aguas del Sile y del Botteniga, capaz de inundar la campiña circundante hasta una distancia de un kilómetro mediante la elevación de los cauces y el uso de compuertas. Fra Giocondo inició los trabajos en 1509 con las obras hidráulicas; después los continuaron Lorenzo di Ceri y Bartolomeo d’Alviano, autor del proyecto definitivo, aprobado por el Senado veneciano en 1516 y completado hacia 1520. La ciudad quedaba convertida en un monumento fortificado de la Serenissima, exaltado por los leones de San Marcos que recorrían toda la cortina.

La eficacia del sistema se comprobó rápidamente ya que las defensas de Fra Giocondo resistieron el asedio de las tropas de la Liga de Cambrai en el verano de 1511.

Tres puertas monumentales: Altinia, Santi Quaranta y San Tomaso

Frente a las once o doce puertas medievales, la nueva muralla tuvo solo tres. La Porta Altinia, de carácter austero, se construyó hacia 1514-1515 y su nombre recuerda a la ciudad romana de Altino. Terminada la guerra, el orgullo por el peligro superado y el deseo de los podestás de dejar un testimonio de riqueza y poder dieron un carácter muy distinto a las otras dos, concebidas casi como arcos de triunfo romanos.

Porta San Tomaso.

La Porta Santi Quaranta, conocida también como «Vendramina» por el podestá que la promovió, se edificó hacia 1516-1517. La Porta San Tomaso, la más imponente, se levantó en tan solo diez meses en 1518 por voluntad del podestá-capitán Paolo Nani, quien la bautizó como «Porta Nana» y coronó su cubierta con una estatua de San Pablo para asegurarse de que su memoria perdurase, consciente de la poca simpatía de Venecia por las inscripciones autoelogiosas. Hoy el nombre oficial recuerda la antigua iglesia de Santo Tomás Becket que se alzaba cerca de allí.

Del abandono militar al paseo urbano

Con el paso de los siglos, las murallas perdieron su función defensiva. Se utilizaron como barrera aduanera y, a partir del siglo XIX, se abrieron brechas en la cortina para dar paso al tráfico moderno; en la segunda mitad de aquel siglo se aprovechó también el terraplén para crear el paseo que hoy lo recorre. El tramo suroeste fue derribado y en algunos puntos las construcciones modernas se pegaron a las defensas. Aun así, Treviso conserva buena parte de su cerca renacentista, transformada hoy en un recorrido verde entre árboles, bastiones y cursos de agua.

Uno de los hermosos jardines construidos a las afueras de las murallas de Treviso.

La propuesta para declararlas monumento nacional

La iniciativa en marcha es la propuesta de ley n.º 2914 de la Cámara de Diputados, «Declaración de monumento nacional del sistema abaluartado de la ciudad de Treviso»,  comenzó su tramitación en mayo de 2026, y el 21 de octubre de 2026 se debatió en la comisión de Medio Ambiente de la Cámara,

Hoy solo algunas partes de las murallas cuentan con protecciones específicas: la Porta Altinia, la Porta San Tomaso, la Porta Santi Quaranta y el Bastión del Castello, conocido como Camuzzi. La declaración de monumento nacional busca superar esa fragmentación y ofrecer una tutela orgánica a todo el sistema abaluartado.

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Fuentes

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