Pérgamo fue una de las ciudades más relevantes de Misia, en el noroeste de Asia Menor, y alcanzó su máximo esplendor como capital del reino atálida durante el período helenístico (281-133 a.C.).
Su influencia se prolongó bajo el dominio romano, bizantino y otomano, hasta su abandono definitivo. La ciudad es conocida hoy tanto por su papel en la historia religiosa —al figurar entre las siete iglesias de Asia mencionadas en el Apocalipsis bíblico— como por su legado arquitectónico, entre el que destaca el célebre Altar de Zeus, actualmente conservado en el Museo de Pérgamo de Berlín.

Los orígenes de la ciudad se remontan a la Grecia arcaica (c. 800-480 a.C.), aunque hallazgos arqueológicos sugieren presencia hitita ya en el siglo XIV a.C. Situada en un promontorio junto al río Caico, con acceso al puerto de Elea, la ciudad combinaba una posición defensiva favorable con una ubicación estratégica para el comercio. Las tradiciones míticas atribuían su fundación al héroe Pérgamo, nieto de Aquiles, o bien al rey Teutras, vinculando así el origen de la ciudad con figuras heroicas que los atálidas emplearían posteriormente para legitimar su dinastía.
Tras pasar por el dominio aqueménida y la conquista de Alejandro Magno, Pérgamo quedó bajo control de Lisímaco y, a su muerte en 281 a.C., su lugarteniente Filetero se convirtió en gobernante de facto de la ciudad, fundando la dinastía atálida al apropiarse del tesoro real en lugar de entregarlo a los sucesores de Lisímaco. Sus descendientes —Eumenes I, Atalo I, Eumenes II, Atalo II y Atalo III— consolidaron un reino próspero que rivalizó culturalmente con Alejandría. Bajo Eumenes II, la ciudad vivió su período de mayor esplendor: se fundó la Biblioteca de Pérgamo, con más de 200.000 volúmenes, se erigió el Altar de Zeus con su célebre friso de la Gigantomaquia, y se ampliaron el teatro y los principales templos de la acrópolis. Cabe destacar que, contrariamente a una creencia extendida, Pérgamo no inventó el pergamino, sino que intensificó su producción ante la escasez de papiro egipcio, lo que dio origen al propio término «pergamino» (del latín pergamenum).

A la muerte de Atalo III en 133 a.C., sin herederos, el reino fue legado a Roma, dando paso a la provincia de Asia, de la que Pérgamo fue inicialmente capital. La ciudad sufrió episodios de violencia durante las guerras mitridáticas, incluida la matanza conocida como las «Vísperas Asiáticas», y experimentó tanto el favor de emperadores como Trajano y Adriano como el progresivo desplazamiento de su relevancia política hacia Éfeso. Fue cuna del médico Galeno (129-216), quien ejerció en el santuario de Asclepio de la ciudad. Un terremoto en el año 262 marcó el inicio de su declive, acentuado por la conquista árabe en el siglo VII y, posteriormente, por el dominio otomano, hasta su completo abandono.

El redescubrimiento moderno del sitio comenzó en el siglo XIX de la mano del ingeniero alemán Carl Humann, cuyas excavaciones llevaron al traslado del Altar de Zeus y otros elementos monumentales a Alemania, donde se exhiben en el Museo de Pérgamo desde 1907. En 2014, el yacimiento fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y las excavaciones continúan hasta la actualidad junto a la moderna ciudad de Bergama, Turquía.
Fuentes
Mark, J. J. (8 de septiembre de 2022). Pergamon. World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/pergamon/





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