El 21 de julio de 1718 se firmaba en la localidad serbia de Passarowitz el tratado que ponía fin a la última guerra entre la República de Venecia y el Imperio otomano. El acuerdo confirmaba la pérdida definitiva de Morea, el Peloponeso, la posesión que Francesco Morosini había conquistado con tanto esfuerzo apenas treinta años antes, y cerraba casi tres siglos de guerras turco-venecianas que se remontaban a la guerra de Tesalónica de 1423.

Los otomanos buscan revancha

Desde 1702, las relaciones entre Venecia y la Sublime Puerta se fueron deteriorando progresivamente. El Imperio otomano, que nunca había aceptado de buen grado las pérdidas territoriales sufridas tras el Tratado de Karlowitz de 1699, invirtió los años siguientes en reconstruir y modernizar su flota. Sin apenas apoyo de otras potencias europeas, entonces enfrascadas en la guerra de Sucesión española y la Gran Guerra del Norte, Venecia se encontraba peligrosamente sola cuando el sultán declaró finalmente la guerra en 1714, decidido a recuperar Morea.

Una campaña relámpago en sentido contrario

El 25 de junio de 1715, el ejército otomano cruzó el istmo de Corinto y entró en el Peloponeso. La ciudadela de Acrocorinto, que controlaba el paso hacia la península, se rindió tras un breve asedio bajo la promesa de un salvoconducto seguro para la guarnición y la población civil. Sin embargo, un grupo de jenízaros, ávidos de botín, desobedeció las órdenes de sus mandos y asaltó la ciudadela: el gobernador veneciano, Giacomo Minoto, y la mayor parte de la guarnición y los civiles fueron masacrados o vendidos como esclavos. Apenas 180 venecianos lograron ser evacuados a Corfú.

El desmoronamiento veneciano fue rapidísimo. Los fuertes de Navarino y Koroni fueron abandonados sin resistencia, y las fuerzas venecianas restantes se concentraron en Modón. Allí, la negativa del almirante Delfín a arriesgar la flota veneciana en un enfrentamiento directo con la armada otomana dejó a la fortaleza sin apoyo naval, y esta terminó por capitular. Nauplia y Malvasia, las últimas grandes plazas venecianas de la región, cayeron poco después. En una sola campaña, el Imperio otomano recuperaba en pocos meses lo que a Morosini le había costado años conquistar.

Las divisiones administrativas del Reino Veneciano de Morea Fuente

La entrada de Austria cambia el rumbo

El 13 de abril de 1716, el emperador Carlos VI renovó su alianza con Venecia, lo que llevó a los otomanos a declarar también la guerra a Austria. La amenaza en el frente del Danubio obligó al sultán a redirigir buena parte de sus fuerzas lejos de las posesiones venecianas restantes, aunque la Serenísima, ya muy debilitada, no estaba en condiciones de lanzar una gran contraofensiva propia. Su armada, eso sí, mantuvo una postura más agresiva, protagonizando enfrentamientos navales indecisos como las batallas de Imbros y Matapan. El único éxito veneciano duradero de toda la guerra llegó en 1717, cuando el general Schulenburg logró recuperar las plazas de Préveza y Arta, en la costa del Epiro.

Fueron, sin embargo, las victorias austriacas las que resultaron decisivas para el desenlace del conflicto. El príncipe Eugenio de Saboya derrotó a los otomanos en la batalla de Petrovaradin y logró tomar Belgrado tras un largo asedio, golpes que terminaron por convencer al sultán de que debía negociar la paz.

El tratado que cerró tres siglos de guerra

Bajo la mediación de Gran Bretaña y las Provincias Unidas, representantes del emperador, de Venecia y del sultán se reunieron en Passarowitz en mayo de 1718, y el 21 de julio de ese año firmaron finalmente la paz. Venecia conservó Dalmacia, las islas Jónicas y las plazas de Préveza y Arta, además de las fortalezas de Imotski y Vrgorac, pero tuvo que renunciar de manera definitiva a Morea, que no volvería jamás a manos venecianas.

Una sala del museo de  Požarevac que representa la firma del tratado. Fuente

El final de una larga rivalidad

La guerra de 1714-1718, también conocida como la segunda guerra de Morea, fue el último gran conflicto armado entre la República de Venecia y el Imperio otomano, después de casi tres siglos de enfrentamientos que se remontaban a la guerra de Tesalónica de 1423. La Serenísima, ya en clara decadencia como potencia militar, nunca volvería a intentar una expansión territorial de la envergadura de la que había protagonizado Morosini en el Peloponeso. La rivalidad que había marcado buena parte de la historia veneciana en el Mediterráneo oriental daba así paso a un siglo XVIII de declive progresivo, que culminaría en 1797 con la caída de la propia República a manos de Napoleón.

Požarevac (antigua Passarowitz), Serbia, donde se firmó el tratado de 1718

Fuentes

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