En la ciudad rumana de Constanța, sobre la antigua Tomis, a orillas del mar Negro, los arqueólogos han abierto un sarcófago romano intacto con los restos de un niño de los siglos II-III d.C. Dentro había un sudario, un cuerpo parcialmente momificado, un cabello extraordinariamente bien conservado y un ajuar que habla del cariño de una familia: juguetes de arcilla, guirnaldas de flores, joyas y una bulla, el amuleto que llevaban los niños romanos libres. Los especialistas hablan de un hallazgo «que se ve una vez por generación».

El sarcofago. Fuente

Un hallazgo en la necrópolis de Tomis

El sarcófago apareció durante una investigación arqueológica preventiva en la zona de Flămânda, en Constanța, a un kilómetro y medio de la ciudad antigua y junto a un antiguo camino que unía Tomis con Histria. El punto se encuentra en el extremo norte de la necrópolis tomitana, un área que sirvió como cementerio tanto en época helenística como romana. Los arqueólogos Constantin Băjenaru y Cătălin Nopcea sospecharon ya el 22 de octubre de 2026 que podían estar ante un sarcófago intacto; la pieza fue después liberada y trasladada a un depósito del museo, donde se abrió el 27 de octubre ante la directora del Museo de Historia Nacional y Arqueología de Constanța (MINAC), Delia Roxana Cornea, restauradores y representantes del Consejo del Distrito. El hallazgo se presentó públicamente al día siguiente.

Băjenaru subrayó que la zona parece haber pertenecido a una familia importante, porque cerca se habían excavado otras tumbas y hace unos cuatro o cinco años apareció allí un sepulcro de ladrillo, destruido en el período de entreguerras por una fosa. Y señaló que los sarcófagos pequeños para el enterramiento de niños son muy raros: hasta ahora el museo no había encontrado ninguno.

El niño del sarcófago

Según las primeras conclusiones, el sarcófago perteneció a un niño, ciudadano romano. Su cuerpo, parcialmente momificado, estaba envuelto en un sudario en muy buen estado, y hasta el cabello se ha conservado de forma sorprendente tras casi dos milenios. Dentro del sarcófago de piedra, los arqueólogos identificaron un ataúd de madera. Por los objetos hallados, estiman que el niño procedía de una familia al menos de nivel medio de la Tomis romana. Que el cuerpo estuviera parcialmente momificado podría indicar, según los especialistas, influencias orientales en el ritual funerario.

Juguetes, flores y una bulla

El ajuar incluye juguetes de arcilla, entre ellos un pequeño caballo y un gallo con elementos de sonajero, guirnaldas de flores, un brazalete, parte de un pendiente y accesorios de vestimenta de bronce. Entre los objetos aparece también una bulla, un medallón que llevaban los niños romanos y que, según los especialistas, prueba que el pequeño era ciudadano romano. Ana Hamat explicó que el gallo con sonajero sugiere que el enterrado era de edad muy temprana.

Los juguetes del niño Romano Fuente

Un hallazgo «que se ve una vez por generación»

Cătălin Nopcea destacó que la tumba no había sido abierta ni dañada: el sarcófago estaba intacto, desde los sellos de hierro con plomo de los laterales hasta el mortero que garantizaba el cierre completo. Ana Hamat, también del MINAC, lo calificó de hallazgo «que se hace quizá una vez cada generación o cada dos», y comparó su valor con el de las ventanas al pasado que ofrecen Pompeya y Herculano: Tomis no conserva una ciudad intacta, dijo, pero sí ventanas como esta. Detrás de cada tumba, añadió, hay la historia de una persona; en este caso, la de un pequeño que murió mucho antes de cumplir su destino y que causó dolor a su familia.

La directora Delia Cornea aseguró que el hallazgo ha suscitado una intensa emoción entre los especialistas, dentro y fuera de Rumanía, y anunció que dentro de dos años se celebrará en Constanța el congreso de las provincias danubianas, que reunirá a especialistas europeos en la historia del Imperio romano.

Tomis, la ciudad del exilio de Ovidio

Tomis fue fundada en el siglo VII a.C. por colonos griegos de Mileto y quedó incorporada por Roma a la región conocida como Escitia Menor. Pasó a la historia porque allí fue desterrado en el año 8 d.C. el poeta Ovidio, por orden del emperador Augusto, y allí escribió sus Tristia y sus Cartas desde el Ponto. En el siglo IV la ciudad fue reconstruida por Constantino y rebautizada como Constantiana, de donde procede el nombre de la actual Constanța.

Qué sigue: ADN, radiocarbono y estroncio

El hallazgo se estudiará en laboratorio. Los especialistas han anunciado análisis de ADN, datación por radiocarbono y análisis de isótopos de estroncio, estos últimos capaces de indicar si la familia del niño era de la zona o había llegado de lejos. Los resultados podrían aportar datos poco frecuentes sobre la vida cotidiana de una familia de la Tomis romana, su lugar de origen y las costumbres funerarias de la época. Hamat adelantó que el niño será cuidado con esmero y que probablemente se expondrá cuando terminen los análisis.

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