Nuestra visita de Arlés, no solo tuvo como objetivo explorar el paso Van Gogh por la ciudad, sino que también conocer los impresionantes vestigios del Imperio Romano que hasta el dia de hoy es posible visitar. Así todos contentos…

El teatro romano de Arlés es, junto al anfiteatro que esta a pocos pasos, uno de los testimonios más elocuentes del esplendor que alcanzó la antigua Arelate bajo el dominio de Roma.

Fue construido a finales del siglo I AC, en los años del emperador Augusto, y formó parte del ambicioso programa urbanístico que convirtió a la ciudad en una de las colonias más prósperas de la Galia meridional.

Gradas del teatro romano de Arlés, Francia

El Teatro de Arlés fue uno de los primeros teatros de piedra del mundo romano lo que demuestra  la importancia que Augusto concedía a esta colonia, fundada poco antes gracias al apoyo que Arlés había prestado a Julio César frente a Marsella.

Su construcción se completó probablemente hacia el año 12 a. C.  La cávea, de 33 hileras de gradas, podía acoger entre 8.000 y 10.000 espectadores, una capacidad comparable a la del anfiteatro construido pocas décadas después.

El muro de la escena, hoy prácticamente desaparecido, estaba decorado con estatuas del emperador y de divinidades protectoras. De aquel conjunto escultórico sobrevive la célebre Venus de Arlés, hallada en 1651 durante las primeras excavaciones del lugar y trasladada más tarde al Museo del Louvre, donde se conserva hoy.

Columnas del teatro romano de Arlés, conocidas como las dos viudas
Restos del escenario del teatro romano de Arlés, Francia

Durante el apogeo del Imperio, el teatro acogió representaciones de los clásicos griegos adaptados por autores latinos, un repertorio que con el paso del tiempo fue dando paso a obras más satíricas y populares. La caída del Imperio romano de Occidente supuso el principio de su abandono como espacio de espectáculos. Como normalmente pasó, sus piedras fueron reutilizadas en construcciones vecinas, entre ellas la basílica paleocristiana de Saint-Étienne, y parte de la cávea se transformó durante la Edad Media en una torre defensiva, conocida todavía hoy como la Torre de Rolando.

El recinto llegó a albergar incluso viviendas hasta bien entrado el siglo XIX. Las primeras campañas de excavación sistemática comenzaron en 1828, impulsadas por el entonces alcalde de la ciudad, y continuaron durante décadas bajo el impulso de figuras como el escritor e inspector de monumentos históricos Prosper Mérimée, que contribuyó a que el conjunto fuera clasificado monumento histórico en 1840.

De la estructura original apenas sobreviven dos columnas corintias, conocidas popularmente como «las dos viudas», junto con fragmentos de la cávea y del muro de escena que permiten imaginar su magnitud. En 1981, el teatro fue inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como parte del conjunto de monumentos romanos y románicos de Arlés, que incluye también el anfiteatro, el criptopórtico del foro y las termas de Constantino.

Hoy, restaurado y acondicionado, el teatro vuelve a cumplir su función original: acoge representaciones, conciertos y festivales a lo largo del año, en un espacio que conserva, pese a los siglos transcurridos, la escala monumental que Augusto quiso dar a la colonia arlesiana.

Ruinas del teatro romano de Arlés, Patrimonio de la Humanidad

Cómo llegar al teatro romano de Arlés

Fuentes

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