La iglesia de los Santos Sergio y Baco es uno de esos pequeños tesoros que pocos visitan en Istanbul, quizas por que hoy es una pequeña mezquita, casi insignificante por sus dimensiones si la comparamos  a las otras de centro de la ciudad.

Visitarla fue algo muy especial, un espacio tranquilo donde era fácil relajarse y perderse contemplando sus simples y magníficas decoraciones azules en fondo blanco…uno de los momentos más intimos vividos durante el viaje con los amigos de Storia d’Italia…

Però su importancia no se debe solo a su belleza, sino principalmente a la influencia que tuvo en la historia o mejor dicho en la historia de la arquitectura.

Fue construida entre 527 y 536, durante los primeros años del reinado de Justiniano I, y fue posiblemente la primera iglesia construida durante su reinado.

En los orígenes del templo hay una leyenda que dice que el emperador Justino I habria condenado a su sobrino Justiniano a muerte por traición, y que poco antes de la ejecución los santos Sergio y Baco se le aparecieron en sueño al emperador para atestiguar la inocencia de Justiniano. Este último a modo de agradecimiento, habria construido la iglesia cuando llegó al trono imperial. ¿Pero quien sabe como ocurrió en realidad?

¿Quienes eran Sergio y Baco?

Sergio y Baco eran dos altos oficiales del ejército romano bajo el emperador Maximino Daia. Ambos gozaban del favor imperial hasta que fueron denunciados como  cristianos y se negaron a ofrecer los sacrificios ritules a los Dioses Romanos.

Al negarse a participar en esta ceremonia, el emperador ordenó que se les despojase de sus armas e insignias militares. La humillación pública fue solo el comienzo. Baco fue azotado hasta la muerte. A Sergio se le obligó a recorrer dieciocho millas con calzados que tenían clavos hacia adentro, atravesando los pies del santo, y finalmente fue decapitado.

Su culto se extendió con rapidez por todo el Oriente cristiano. En Siria se consagraron varias iglesias en su nombre, siendo la más venerada la que actualmente se encuentra en sitio arqueológico de Rasada también conocido como Sergiópolis en el actual desierto Siriano. Hoy en día siguen siendo muy venerados en el cristianismo oriental, especialmente entre los árabes cristianos y la comunidad cristiana de Siria.


Esta pequeña iglesia marcó un cambio en la arquitectura Romana y sienta algunos de los criterios que definirán un nuevo estilo, siendo como un pequeño modelo creado antes de la construcción de Santa Hagia Sophia.

La estructura tiene la forma  octogonal.  Y magníficas columnas, muchas de las cuales tienen en sus capiteles los nombres de Justiniano y Teodora. La cúpula tiene dieciséis metros de diámetro y se eleva a unos veintidós metros de altura, con ocho ventanas que bañan el interior de luz natural.

En el interior hay una inscripción en griego que recorre el entablamento, dedicada al emperador, a Teodora, y a San Sergio. Curiosamente San Baco no es mencionado en ella.

De iglesia a mezquita

La iglesia se mantuvo como templo cristiano incluso después de la caída de Constantinopla ante los turcos en 1453. Durante algunas décadas sobrevivió intacta en la nueva ciudad otomana, aunque en un estado de creciente abandono.

La llegada al trono del sultán Beyazid II cambio todo. Entre 1506 y 1513, la iglesia fue transformada en mezquita a instancias de Hüseyin Ağa, eunuco jefe de los guardianes de la Puerta de la Felicidad en el Palacio de Topkapı. Se añadieron el pórtico y la madrasa, y Hüseyin Ağa eligió ser enterrado en el patio del edificio que había salvado, donde su tumba sigue visible hoy.

Durante la conversión se estucaron los muros cubriendo seguramente muchas obras de arte originales que, según los cronistas de la época, cubrían sus paredes. 

La pequeña Santa Sofía un lugar que sin duda por su historia y belleza me quedara en el corazón…

Más información:

https://archive.org/details/DOP60_03_Croke

https://www.jstor.org/stable/1291830

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