Paolo Veneziano abre, con justicia, esta serie dedicada a los artistas más importantes del Véneto: es la primera personalidad pictórica de Venecia de la que conocemos nombre y obras firmadas, y la historiografía del arte lo reconoce como el fundador de la Escuela veneciana de pintura.

El estuvo activo aproximadamente entre 1321 y 1362, y se convirtió en la figura central de la pintura véneta del siglo XIV, un momento de transición decisivo entre la tradición bizantina y las novedades del gótico europeo.

Polittico dell’Incoronazione della Vergine con storie di Cristo e di san Francesco. Fuente

Orígenes y formación

Se sabe poco sobre su nacimiento, situado tracionalmente entre 1290-1300. Era hijo del pintor Martino y hermano de Marco, también pintor, y con el tiempo formó junto a sus propios hijos —Giovanni, Luca y Marco— un verdadero taller familiar que perpetuó su estilo mucho después de su muerte.

Su formación se sitúa en el cruce entre la tradición bizantina, muy arraigada en la laguna véneta por los intensos contactos comerciales y culturales con Constantinopla, y las innovaciones que Giotto había introducido pocos años antes en la cercana Padua.

Frari (Venice) – Chapter Room – Monument to Doge Francesco Dandolo – Doge Francesco Dandolo and his Wife Presented to the Madonna by Paolo Veneziano. Fuente

Pintor oficial de la República

El momento de consagración de Paolo Veneziano llega con el patrocinio del doge Andrea Dandolo, para quien trabajó como pintor oficial. Fruto de este mecenazgo son algunas de sus obras más relevantes: la luneta para la tumba del doge en la basílica dei Frari (1339) y, sobre todo, la célebre Pala Feriale (1345), el gran panel pintado destinado a cubrir la Pala d’Oro del altar mayor de San Marcos durante los días laborables. Es probable que también dirigiera, hacia 1345-1347, los mosaicos del baptisterio de San Marcos encargados por el mismo doge.

Su primera obra firmada y fechada con certeza es el políptico con la Dormición de la Virgen (1333), hoy en los Musei Civici de Vicenza, donde ya se aprecia un colorismo suave que dulcifica el esquema todavía bizantino. Conviene precisar que la Coronación de la Virgen de 1324 (National Gallery of Art, Washington), atribuida a Paolo durante buena parte del siglo XX, es hoy reasignada por la crítica más reciente al llamado «Maestro de la Coronación», lo que ilustra lo complejo que resulta reconstruir su catálogo juvenil.

Incoronazione della Vergine. Fuente

Un estilo entre dos mundos

El aporte fundamental de Paolo Veneziano fue lograr un equilibrio original entre las sugestiones bizantinas de su formación y la influencia gótica y giottesca proveniente de la Terraferma. Se le atribuye además el desarrollo del políptico con marco arquitectónico elaborado, una tipología de retablo que se difundiría por toda Italia y que respondía a los cambios litúrgicos de la época, cuando el altar comenzó a situarse de espaldas a la nave.

Madonna col Bambino in trono, 1354, museo del Louvre. Panel central de un triptico. Fuente

Legado

A través de su prolífico taller —y en particular gracias a sus hijos, que firmaron junto a él encargos como la propia Pala Feriale—, el lenguaje de Paolo Veneziano se difundió no solo en Venecia y su territorio continental, sino también en Bolonia y en las costas del Adriático, incluida la Dalmacia. Esta difusión explica el por qué se le considera, con razón, el punto de partida obligado de cualquier recorrido por la pintura véneta.

Fuentes

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