Antes de visitar Éfeso, el único monumento que conocía de la ciudad era la Biblioteca de Celso, ya que su majestuosa fachada se ha convertido en la imagen más reconocible del sitio arqueológico y en uno de los símbolos de la herencia romana en Turquía. Sin embargo, quizás no fue lo que más me gustó del recorrido…

Estas son algunas de las fotos que tomé cuando estuve ahi..

Un poco de historia

Éfeso era una de las ciudades más importantes del Mediterráneo oriental durante la época romana. Al ser la capital de la provincia de Asia, concentraba una intensa actividad comercial, administrativa y cultural. Sus puertos la conectaban con las principales rutas marítimas del Imperio romano y sus calles albergaban una población cosmopolita formada por comerciantes, funcionarios, viajeros y peregrinos procedentes de numerosos territorios.

En este contexto de prosperidad fue construida la Biblioteca de Celso. Las obras comenzaron a principios del siglo II d. C. por iniciativa de Tiberio Julio Áquila, hijo de Celso, quien quiso honrar la memoria de su padre mediante la construcción de un edificio único en el mundo por su belleza.

Celso había desarrollado una brillante carrera política dentro del Imperio romano. Llegó a ocupar el cargo de cónsul y posteriormente fue procónsul de Asia, una de las provincias más ricas e importantes de Roma. Su influencia en Éfeso era tan grande que recibió un privilegio extraordinario: ser enterrado al interior de la ciudad, algo excepcional en el mundo romano.

Su sarcófago fue colocado en una cripta bajo la biblioteca, convirtiendo así el edificio en una combinación única de mausoleo y centro cultural.

Se estima que la biblioteca llegó a tener alrededor de 12.000 rollos de papiro y pergamino, lo que la situaba entre las mayores bibliotecas del mundo antiguo. Solo instituciones legendarias como las bibliotecas de Alejandría y Pérgamo rivalizaban con ella en tamaño y prestigio.

Dicen que los arquitectos diseñaron soluciones muy avanzadas para proteger los manuscritos. Los libros se almacenaban en nichos distribuidos a lo largo de los muros interiores, mientras que un sistema de doble pared ayudaba a reducir los efectos de la humedad y de las variaciones de temperatura, factores especialmente perjudiciales para la conservación de los documentos.

La fachada constituye una de las obras maestras de la arquitectura romana. Con aproximadamente veintiún metros de altura, está claramente inspirada en las decoraciones que tenían las escenas de los teatros de la época. Columnas distribuidas en dos niveles, frontones curvos y triangulares, nichos ornamentales y una refinada combinación de mármoles crean un efecto visual de gran monumentalidad.

En la planta inferior se situaban cuatro estatuas femeninas que simbolizaban las virtudes atribuidas a Celso: la Sabiduría, la Virtud, el Pensamiento y el Conocimiento. Estas representaciones transmitían la idea de que el homenajeado encarnaba los valores intelectuales y morales considerados esenciales por la élite romana.

Durante más de un siglo la biblioteca fue uno de los centros culturales más importantes de la provincia romana de Asia. Sin embargo, en el año 262 d. C., una incursión de los godos provocó un incendio que destruyó gran parte de su interior y acabó con la colección de manuscritos. La fachada logró sobrevivir durante algún tiempo, pero posteriores terremotos terminaron derribando la mayor parte de la estructura.

Las ruinas permanecieron durante siglos dispersas entre los restos de la antigua ciudad hasta que los arqueólogos austriacos iniciaron su estudio sistemático durante el siglo XX. Entre 1970 y 1978 se llevó a cabo una compleja reconstrucción utilizando miles de fragmentos originales recuperados durante las excavaciones. Gracias a ese trabajo se logró levantar nuevamente el edificio empleando sus propios elementos arquitectónicos.

Un verdadero Lego…

Ubicación de la Biblioteca de Celso, Éfeso (Turquía)

Fuentes

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