Durante siglos, las fuentes escritas hablaron de una gran iglesia episcopal en Altino; sobre el terreno, sin embargo, no había rastro alguno. Los trabajos de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia en el Parque Arqueológico de Altino han permitido ahora identificar, con muy buena probabilidad, la iglesia más antigua del Véneto: la sede episcopal tardoantigua y altomedieval de la antigua ciudad romana y, muy posiblemente, el conjunto paleocristiano completo, formado por la iglesia y el palacio del obispo, que ocupaban una parte considerable de una insula urbana.

Las excavaciones en Altino. Fuente

Una iglesia conocida por las fuentes y buscada durante siglos

Que Altino tuvo obispo y un área monumental dedicada al culto era algo ya sabido gracias a la literatura antigua. Las cartas de San Jerónimo a Heliodoro, primer obispo de Altino, y a su sobrino Nepociano, describen una ciudad tardoantigua viva y populosa. En la Epístola 60, fechada en el año 396,  Jerónimo recuerda el esmero del joven presbítero por su iglesia:

“Cuidaba de que el altar brillara, de que las paredes de la iglesia permanecieran limpias de hollín y de que los pavimentos fueran barridos; vigilaba que el ostiario estuviera siempre en su puesto, que las cortinas estuvieran colocadas, que el sacrarium estuviera limpio y los vasos sagrados brillantes.”
“Adornaba también  las iglesia y los lugares de reunión de los mártires con flores pintadas, ramas y pámpanos de vid, de modo que todo lo bello de la iglesia, ya fuera por su situación o por su aspecto, diera testimonio del trabajo y del celo del presbítero que la tenía a su cargo.”

La iglesia episcopal: un aula rectangular de 30 × 20 metros

El edificio encontrado es un aula rectangular de unos 30 por 20 metros, sin ábside, orientada hacia oriente y fundada entre finales del siglo IV y la primera mitad del V. Sus dimensiones y su orientación —desviada respecto a la trama de las calles romanas y dispuesta según un criterio litúrgico— apuntan a que se trata de la iglesia episcopal, y su planta sin ábside sigue la tradición altoadriática de Aquileia. La cronología se apoya en los materiales recuperados, en particular en el interior de las fosas de expolio, y en la lectura global del barrio.

La iglesia se levanta casi frente al antiguo Museo de Altino, hoy AltinoLab, en un barrio augusteo reorganizado como barrio paleocristiano, junto a la calle que conducía a la puerta-embarcadero y al canal Sioncello.

Entre los siglos VI y VII se habria añadido ante la fachada un pórtico y un área cementerial con tumbas de caja de ladrillo, también expoliadas: los ladrillos se retiraron para reutilizarlos y con ellos se alteraron los esqueletos. Esa combinación de sepulturas y expolios convierte la zona en un archivo valioso, y los estudios antropológicos y las dataciones por radiocarbono ya programados permitirán precisar el número de individuos, las fases de enterramiento y el momento en que el complejo fue desmontado. Entre los hallazgos destaca además un pequeño contenedor decorado con una cruz, un indicio más de la función del edificio.

¿El palacio del obispo? Cimientos hechos con las calzadas romanas

La gran novedad de la campaña de 2026 es que la iglesia no estaba sola. En su lado oriental se unía a un segundo gran edificio porticado, de planta compleja y articulada, que se interpreta como el palacio episcopal. La solidez de sus cimientos sugiere una construcción de probablemente dos plantas: arriba, la residencia del clero; abajo, quizá estancias para sepulturas privilegiadas de obispos o notables, como parecen indicar los restos de mosaicos tardoantiguos. Falta aún el baptisterio, que podría hallarse en las zonas de la insula todavía sin explorar.

Los cimientos están realizados con losas de traquita —los bloques que pavimentaban las calles romanas— reutilizadas y colocadas del revés. Las calles eran infraestructuras públicas protegidas por la legislación tardorromana, de modo que el hecho de que el obispo pudiera desmontarlas revela el peso que la Iglesia había adquirido en el gobierno de la ciudad: una autoridad pública, además de espiritual.

Por qué la catedral permaneció invisible

Las fases tardoantiguas de Altino fueron borradas dos veces: por la agricultura industrial, que arrasó los estratos superficiales, y por el expolio sistemático de ladrillos y piedras, destinados a las obras de Torcello y Venecia, que absorbieron enormes cantidades de materiales procedentes de la ciudad antigua. Por eso, al excavar en Altino rara vez se hallan los edificios o sus cimientos intactos, sino las fosas de expolio: las zanjas abiertas para extraer los materiales, que reproducen «en negativo» la forma de las construcciones desaparecidas. Leerlas con precisión estratigráfica fue la clave del descubrimiento. A ello se suma una curiosa circunstancia moderna: la carretera provincial 41 dir. (via Sant’Eliodoro) atraviesa la iglesia exactamente por el medio.

De Altino a Torcello: un traslado planificado, no una huida

La tradición hablaba de nobles de Altino huyendo ante los bárbaros. Las excavaciones de Ca’ Foscari en Torcello han mostrado en cambio que la isla era el puerto de Altino, donde en el siglo VII se implanta el nuevo edificio religioso. El traslado de la sede episcopal parece una decisión deliberada, motivada sobre todo por razones demográficas y ambientales, y la clausura de la iglesia de Altino fue igualmente programada: se desmontó pieza a pieza durante la primera mitad del siglo VII, en consonancia con la epígrafe de Torcello del año 639 y con la excavación del baptisterio torcelano. Desde entonces Altino se convirtió en una enorme cantera, mientras su centro demográfico se desplazaba hacia la laguna.

Para Diego Calaon, director de la excavación, se trata de una transformación larga y gobernada, no de una fuga repentina, en la que la ciudad antigua y sus habitantes fueron promotores de decisiones económicas y políticas, y en la que los espacios de Altino se convirtieron en reserva de materiales de la que nace una nueva forma de habitar la laguna.

Elisa Possenti, codirectora de la Universidad de Trento, subraya que este hallazgo coloca a Altino junto a otros importantes centros episcopales del nordeste de Italia en la Antigüedad tardía y permite releer con ojos nuevos la figura de los primeros obispos altinatos, cuyas vicisitudes están envueltas en gran parte en la leyenda.

Los próximos pasos

Los próximos pasos ya están definidos. Estos serán: el estudio sistemático de los hallazgos y de los restos antropológicos, las dataciones por radiocarbono y las prospecciones geofísicas en las áreas de la insula aún no excavadas, en busca del baptisterio y del resto del complejo episcopal.

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