¿Que harias si tu ciudad fuera atacada por un grupo de barbaros y ves que los soldados que la defienden no lograran detenerlos?

Yo me esconderia en el mejor lugar que encontrara. Esto fue li que hizo un joven de una  ciudad romana llamada Deultum hace aproximadamente 1600 años atras.

Deultum, la colonia de veteranos en la frontera del Ponto Euxino

En el año 69 d.C., el tumultuoso «año de los cuatro emperadores». Vespasiano, que había logrado hacerse con el trono gracias al respaldo de varias legiones orientales, y decidió recompensar a los veteranos de la Legio VIII Augusta —una de las unidades más antiguas de Roma, que había combatido ya bajo Julio César en las Galias y en Farsalia— asentándolos junto a un antiguo poblado tracio llamado Debelt, en la costa del mar Negro, en lo que hoy es el sureste de Bulgaria.

Nació así Colonia Flavia Pacis Deultensium, la primera colonia romana fundada en territorio búlgaro.  Situada junto a un lago navegable con salida al mar Negro, Deultum prosperó como puerto comercial y centro administrativo, llegó a acuñar moneda propia desde tiempos de Trajano y alcanzó su máximo esplendor urbanístico —con termas monumentales, templos dedicados a divinidades grecorromanas y tracias, y un sofisticado sistema de alcantarillado— durante la dinastía de los Severos, a finales del siglo II e inicios del III.

Una moneda de bronce de Alejandro Severo acuñada en Deultum. Fuente.

Pero el siglo IV fue otra historia. Con la capital imperial trasladada a Constantinopla, Deultum se convirtió en una plaza de importancia militar creciente, pero expuesta a las incursiones cada vez más frecuentes distintos pueblos, entre ellos Gotos y Hunos.

El hallazgo en la torreta occidental

El equipo dirigido por el arqueólogo Liudmil Vagalinski excavaba junto a la puerta occidental de la antigua ciudad, en una pequeña torre de vigilancia, cuando se topó con algo que rara vez aparece en las ruinas de una ciudad romana fuera de sus necrópolis: un esqueleto humano completo. «Nos sorprendió», reconoció Vagalinski, recordando que solo circunstancias extraordinarias —una catástrofe natural, un ataque enemigo— explican la aparición de restos humanos en zonas que no eran cementerios.

El cuerpo yacía dentro de un dolium, el mayor tipo de recipiente cerámico conocido de la Antigüedad, empleado habitualmente para almacenar grano, aceite o vino. Los ejemplares más grandes podían superar los mil litros de capacidad, aunque este, de algo menos de un metro de diámetro, era de tamaño modesto. Junto al esqueleto aparecieron los dos cuchillos de hierro y un cinturón, únicas pertenencias que el hombre llevaba consigo cuando buscó refugio.

Los últimos instantes de un hombre sin nombre

Los arqueólogos reconstruyen la escena con una precisión casi cinematográfica. Alrededor del dolium encontraron una espesa capa de materiales quemados: cenizas, carbones, ladrillos y tejas rotas, muros ennegrecidos, vidrio fundido y huesos de ganado. Todo apunta a que, cuando corrió la voz de que el enemigo se aproximaba, los habitantes de la zona metieron precipitadamente a sus animales dentro de la torre en busca de protección, y que el fuego ya había comenzado a propagarse por la ciudad antes de que el hombre decidiera esconderse en la tinaja.

«El hombre que había hallado refugio, fue encontrado con las rodillas pegadas a la barbilla y el rostro vuelto hacia abajo. Sujetaba un cuchillo de hierro en la mano derecha y tenía un segundo cuchillo, más pequeño, colgando de un anillo, pero no era un guerrero», relató Vagalinski al medio búlgaro Standart News. «En cualquier caso, no hizo ningún intento de salir del recipiente cerámico», añadió el investigador, señalando que la postura del cuerpo se asemejaba a la de alguien dormido.

El.cuerpo dentro del dolia. Fuente

Los especialistas no han podido determinar con exactitud a qué asalto concreto sucumbió, dado que Deultum sufrió una presión sostenida por parte de tribus germánicas orientales y, más adelante, de los hunos, durante los siglos IV y V.

Un análisis antropológico más detallado, que se realizará en Sofía, permitirá en el futuro afinar la datación y quizás arrojar algo de luz sobre la identidad de este habitante anónimo de la colonia.

Lo que el fuego y las cenizas cuentan

Quizás el detalle más elocuente de todo el hallazgo sea lo que ocurrió después de la tragedia. Los supervivientes del ataque, ignorando que uno de los suyos yacía muerto en el interior de la tinaja, nivelaron el suelo arrasado de la torre y construyeron encima un nuevo pavimento. Deultum, continuó existiendo durante siglos —primero como ciudad tardorromana y bizantina, después como fortaleza medieval búlgara—, mientras el cuerpo del joven permanecía sellado bajo las nuevas losas, invisible durante mil seiscientos años.

Lo que vendrá: próximas excavaciones

El esqueleto ha sido trasladado a Sofía, donde un antropólogo físico llevará a cabo un estudio detallado de los restos. El próximo verano, el equipo de Vagalinski se propone excavar por completo la puerta occidental de Deultum, que data de en torno al año 300 d.C., con la esperanza de completar la investigación de la torreta norte y reconstruir con más detalle las circunstancias del trágico final de este hombre sin nombre.

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