Cada ves que visito Cividale del Friuli, con sus calles estrechas, y sus vistas al rio Natisone me impresiona su belleza y cuanta historia esconde detrás de cada ángulo, pero quizás,  el que mejor reagrupa estas dos cualidades es la iglesia de los Santos Pietro y Biagio.

Escondida en la pequeña plaza que lleva su nombre, en el antiguo barrio de borgo Brossana, a pocos pasos del célebre Tempietto Longobardo, esta iglesia de dimensiones modestas concentra ocho siglos de historia religiosa, urbana y artística de la ciudad que fuera capital del primer ducado longobardo en Italia.

La iglesia durante  el Palio de Cividale.

Ya en el siglo XIII existía aqui una iglesia dedicada a San Pietro Apostolo, dependiente del monasterio de Santa Maria in Valle. Con el tiempo, junto a ella se construyeron dos pequeñas capillas dedicadas a San Giacomo y a San Biagio, en un tramo urbano pegado al curso del Natisone, el río que acabaría por marcar el destino del edificio.

Las inundaciones del Natisone del 27 de agosto de 1468 y, poco después, de 1472, dañaron gravemente tanto la iglesia como el conjunto del borgo, provocando el derrumbe de la cúpula del ábside. Este gravismo hecho fue contado por una crónica coetánea que describe la violencia de aquella crecida de 1468, que arrasó buena parte de la plaza y llegó a inundar la iglesia.

El Natisone destruye el territorio de la aldea de Briscis, el puente de Premariacco, y el día 27 se eleva a tal nivel que en la iglesia de San Pedro y Biagio en Borgo Brossana en Cividale el agua supera un codo sobre los altares.

Crónica local Ciudad de Cividale del Friuli

Entre 1482 y 1492, bajo la dirección del maestro Pietro Tedesco, el templo fue reconstruido incorporando las estructuras preexistentes. La fachada se enriqueció con un portal de gusto gótico tallado en piedra local coronado por un elemento con la tiara y las llaves, atributos papales de Pedro.

Entre 1506 y 1508 se añadieron los frescos de la fachada, generalmente atribuidos a Giampaolo Thanner.

San Cristóbal en uno de los afrescos del exterior de la Iglesia

Los frescos de la fachada fueron restaurados en 2013 para restaurar su legibilidad, lo que se había visto comprometida. Las pinturas representan a San Cristóbal, San Jorge matando al Dragón, los santos Pedro, Biagio, Nicolás y otro santo obispo.

Detalles de los afresco de San Jorge matando al Dragón

El interior.

El interior de la iglesia está también ricamente decorado. A lo largo de sus muros  se conservan restos de frescos de los siglos XIII y XIV, y en el presbiterio destaca la pala de San Biagio in trono, obra del pintor cividalés Pietro Miani fechada en 1507. 

La capilla de San Biagio en trono

La iglesia está protegida desde 1924 por decreto ministerial. Hoy se abre solo esporádicamente, pero conserva junto a ella un pequeño detalle de la memoria urbana de Cividale: una cruz de madera con los símbolos de la Pasión que señala el antiguo lugar donde se ejecutaban las sentencias capitales.

La fachada con sus afrescos medievales

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