A mediados del siglo II a.C. una nave oneraria romana se hundió en la bahía de Paržine, al sureste de la isla de Ilovik en Croacia. Sus restos fueron descubiertos en 2016 por el Departamento de Arqueología Subacuática del Instituto Croata de Conservación. El yacimiento fue excavado en cinco campañas (2018-2022) en colaboración con el programa Adriboats del Centre Camille Jullian (CNRS, Universidad de Aix-Marsella).
Los estudios establecieron que el casco de la nave, estaba construido mediante ensamblajes de espiga y mortaja, y que transportaba una carga de troncos y ánforas sobre un lastre de piedras.
Gracias al análisis de la madera encontrada se pudo identificar que fue construido utilizando cinco especies de árboles, predominantemente caducifolias: olmo, roble, encina, fresno y con un uso minoritario de abeto.
Un nuevo estudio , publicado en la revista Frontiers in Materials por Armelle Charrié-Duhaut (Universidad de Estrasburgo), Quentin Couillebault y Giulia Boetto (Centre Camille Jullian) e Igor Miholjek (Instituto Croata de Conservación), no tenía como objetivo continuar a estudiar la madera, sino el revestimiento orgánico impermeabilizante aplicado sobre el casco, un material tradicionalmente relegado a un segundo plano en la arqueología naval.
El equipo analizó diez muestras del revestimiento mediante espectroscopía infrarroja (ATR-FTIR) y cromatografía de gases-espectrometría de masas (GC-MS). Los perfiles moleculares mostraron un predominio de marcadores diterpénicos derivados del ácido abiético, propios de coníferas de la familia Pinaceae, y de compuestos aromáticos formados por tratamiento térmico superior a los 300 °C, lo que confirma que el material dominante era pez de conífera obtenida por pirólisis de la madera.
Una sola muestra, denominada, presentó además ésteres de ácidos grasos de cadena larga característicos de la cera de abeja, revelando una mezcla de pez y cera. Este compuesto corresponde a lo que Plinio el Viejo denominó zopissa en su Historia Natural (XVI, 23), y su hallazgo respalda la hipótesis de que el astillero de construcción del barco mantuvo contacto con las colonias griegas del sur de Italia.
El aporte más original del estudio procede del análisis del polen de las mismas muestras. El polen atrapado por la superficie pegajosa del revestimiento durante su fabricación o aplicación permitió reconstruir los paisajes vegetales asociados a cada capa.
Varias muestras mostraron especies coherentes con el entorno de Brundisium (la actual Brindisi), en el sureste de Italia, lugar donde análisis previos sobre la composición del lastre hipotizaban como lugar de construcción del barco.
Otras, en cambio, reflejaban vegetación ribereña y matorral mediterráneo propios de la costa nororiental del Adriático, cerca de donde se halló el naufragio, con presencia de aliso, fresno y enebro.
El análisis estadístico distinguió entre cuatro y cinco capas de aplicación diferenciados: la popa y la sección central del casco compartían un revestimiento homogéneo, mientras que la proa mostraba hasta tres capas distintas. Este patrón de zonificación sugiere reparaciones sucesivas realizadas con materiales de distinto origen a lo largo de la vida operativa de la nave.
Los registros históricos sobre el mantenimiento naval romano son prácticamente inexistentes, por lo que las capas de revestimiento actúan como una suerte de archivo fragmentario del historial del barco. Irena Radić Rossi, arqueóloga marítima de la Universidad de Zadar ajena al estudio, ha calificado el trabajo de extremadamente útil, subrayando que recuerda a la comunidad arqueológica la necesidad de estudiar los pecios de forma integral: el casco, el origen de las especies de madera y también el de los revestimientos.
Los propios autores concluyen que este enfoque combinado —química molecular, palinología y estadística— permite considerar el barco como un todo: sus técnicas de construcción, las fases de su vida, sus desplazamientos y su entorno, superando la simple descripción de materiales para abrir nuevas vías de investigación en la arqueología naval.
Fuentes
- Charrié-Duhaut, A., Couillebault, Q., Miholjek, I. & Boetto, G. (2026). «Adhesive coatings in naval archaeology: molecular and palynological investigations on materials from the Roman Republican wreck Ilovik–Paržine 1 (Croatia)». Frontiers in Materials, 13:1758862
- Analysis of Roman shipwreck’s coatings tells story of its time on the seas — Chemistry World
- Roman shipwreck repaired with unexpected materials, molecular analysis reveals — Engineering and Technology Magazine
- Ancient Roman shipwreck reveals hidden secrets of waterproofing and Mediterranean repairs — Archaeology News Online Magazine




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