El 30 de junio de 2026, Italia inauguró en el Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia, en Roma, una de las obras maestras más importantes del arte etrusco: los frescos de la Tumba François, adquirida por el Estado italiano en mayo por 15 millones de euros a la aristocrática familia Torlonia.

La Tumba François, descubierta en 1857 cerca de Vulci (en la actual Toscana), había permanecido en colecciones privadas durante casi 170 años. Aunque el gobierno italiano había manifestado interés en su adquisición desde 1921, fue solo este año que se concretó la compra, poniendo fin a un proceso de más de un siglo.

Los frescos, pintados entre el 340 y 320 a.C., decoraban la sala central de la tumba y son considerados uno de los ejemplos mejor conservados y más valiosos de la pintura antigua.
Las escenas representan una fascinante mezcla de mitología Griega y episodios de la historia Etrusca, entre ellas destacan:
– El sacrificio de prisioneros troyanos por parte de Aquiles, un tema homérico adaptado al gusto etrusco.
– La liberación del noble etrusco Caele Vibenna por su hermano Aulus y el guerrero Macstarna, identificado por el emperador Claudio como Servio Tulio, el futuro sexto rey de Roma.
– Representaciones de batallas y héroes etruscos que subrayan el prestigio de la familia enterrada.
Según la directora del museo, Luana Toniolo, la tumba es «una de las mayores obras maestras de la antigüedad y de la pintura etrusca», y ahora «vuelve al público italiano para ser disfrutada».
Para celebrar la adquisición, el Museo de Villa Giulia ha organizado una exposición que reúne, por primera vez en más de 160 años, joyas, vasos etruscos y otros objetos hallados originalmente en la tumba, pero que hoy se conservan en museos de toda Europa.
Esta muestra marca la tercera gran adquisición cultural del Ministerio de Cultura italiano en 2026, reflejando un esfuerzo del gobierno por recuperar y exhibir patrimonios artísticos clave para la historia de Italia.

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