Durante los siglos XI al XIII, cientos de miles de europeos emprendieron el camino hacia el Mediterráneo oriental para participar en las Cruzadas, y muchos de ellos se instalaron en los estados cristianos que se fundaron a lo largo de la costa levantina. ¿Qué rastro genético dejaron en las poblaciones locales? Un estudio publicado en 2019 en el American Journal of Human Genetics, firmado por Marc Haber, Claude Doumet-Serhal, Christiana L. Scheib y otros investigadores del Wellcome Sanger Institute, ofrece una respuesta sorprendente y matizada.¹

El trabajo se basa en la secuenciación completa del genoma de trece individuos que vivieron en lo que hoy es el Líbano entre los siglos III y XIII de nuestra era. Nueve de ellos proceden de la llamada «fosa de los cruzados» de Sidón, un enterramiento en masa en el sur del Líbano identificado arqueológicamente como la tumba de cruzados muertos en combate durante el siglo XIII.¹ Los restos presentaban fracturas por golpes contundentes en cráneos y huesos, señales claras de una muerte violenta en batalla. Los cuerpos habían sido depositados en la fosa y quemados. Cerca de allí se encontró un cráneo aislado que, según los investigadores, pudo haber sido usado como proyectil de catapulta para sembrar el terror y la enfermedad entre el enemigo, ilustrando la brutalidad de aquellos enfrentamientos.²

Los análisis genéticos revelaron que tres de los individuos eran europeos de orígenes diversos, incluyendo la península ibérica y Cerdeña; cuatro eran habitantes del Próximo Oriente reclutados para la lucha; y dos presentaban una ascendencia mixta, lo que indica que eran descendientes de relaciones entre cruzados y pobladores locales.² Uno de estos individuos mixtos portaba el linaje cromosómico DF27, muy prevalente en la Península Ibérica —presente en hasta el 70% de los varones vascos— y raro en otras regiones, lo que apunta a que su padre descendía de europeos relacionados con el norte de España o el País Vasco.¹

Todos los individuos de la fosa eran varones, dato que coincide con el carácter marcadamente masculino de las expediciones militares cruzadas. El hecho de que se hallaran juntos europeos, levantinos y sus descendientes mestizos constituye, según los autores, una prueba directa de que los cruzados se mezclaron con la población local. Como señala el primer firmante del estudio, Marc Haber: «Vemos una diversidad genética excepcional en el Oriente Próximo durante la Edad Media, con europeos, orientales y personas de ascendencia mixta luchando en las Cruzadas y viviendo y muriendo unos junto a otros».²

Sin embargo, el hallazgo más llamativo del estudio es precisamente la fugacidad de esa huella. La diversidad genética documentada durante el período cruzado fue transitoria en la historia genómica del Próximo Oriente: con la excepción de algunos linajes del cromosoma Y, las poblaciones actuales derivan su ascendencia principalmente de las gentes locales que ya vivían allí antes de las Cruzadas.¹ En particular, los cristianos libaneses de hoy son genéticamente similares a quienes habitaban la región durante el período romano, más de cuatro siglos antes de las Cruzadas.¹

Esto contrasta con otras migraciones masivas de la historia —como la expansión mongola o la llegada de los ibéricos a América— que sí transformaron de manera profunda y duradera la composición genética de las poblaciones receptoras. En el caso de las Cruzadas, la expulsión definitiva de los cruzados del Levante tras aproximadamente dos siglos de presencia puso fin también a su influencia genética. El ADN antiguo permite ver lo que el ADN moderno oculta: hubo un período en que la población del Líbano incluía europeos y mestizos, pero esa realidad desapareció sin dejar rastro apreciable en los descendientes actuales.²

La investigación tiene además una dimensión metodológica relevante. El ADN se degrada con mayor rapidez en climas cálidos, y los restos estudiados habían sido quemados y enterrados de forma sumaria. Que haya sido posible secuenciar y analizar sus genomas es un logro técnico que abre la puerta a estudios similares en regiones y períodos que hasta ahora se consideraban inaccesibles para la paleogenómica. Como concluye Tyler-Smith, uno de los autores sénior del trabajo, nuestra historia puede estar llena de estos pulsos transitorios de mezcla genética que desaparecen sin dejar rastro, y solo la mirada combinada de la arqueología, la genética y los registros históricos puede sacarlos a la luz.²

Fuente información

¹ Marc Haber, Claude Doumet-Serhal, Christiana L. Scheib et al., «A Transient Pulse of Genetic Admixture from the Crusaders in the Near East Identified from Ancient Genome Sequences», *American Journal of Human Genetics*, vol. 104 (2019). DOI: 10.1016/j.ajhg.2019.03.015. https://www.cell.com/ajhg/fulltext/S0002-92971930111-9

² «First genetic study of Crusaders reveals diverse origins», Medievalists.net (abril de 2019). https://www.medievalists.net/2019/04/first-genetic-study-of-crusaders-reveals-diverse-origins/

Fuente Foto.

https://www.elespanol.com/cultura/historia/20210914/descubren-guerreros-cruzados-libano-atacados-espalda-decapitados/611939278_0.html

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