
En una isla como Murano, el agua no es solo el paisaje que rodea la isla: es también su principal vía de comunicación y transporte. Frente a la Fornace Cam —una de las históricas fábricas de vidrio soplado que han dado fama mundial a esta pequeña isla de la laguna veneciana— se pueden ver amarrados los característicos taxis acuáticos que conectan Murano con Venecia y con las demás islas del archipiélago.
Elegantes y veloces, estos taxis de madera lacada son una estampa inconfundible de la vida cotidiana en la laguna. A diferencia de los lentos vaporetti —los autobuses acuáticos públicos—, los taxi acquei ofrecen un servicio privado y rápido, muy utilizado tanto por los residentes de la isla como por los visitantes que desean llegar a Murano con comodidad directamente desde el aeropuerto Marco Polo o desde el centro histórico de Venecia. Su precio es más elevado, pero la experiencia de cruzar la laguna en uno de ellos, con el viento en la cara y las vistas del horizonte veneciano abriéndose ante los ojos, no tiene precio.
La Fornace Cam —Cam Vetri d’Arte— es uno de los talleres de vidrio soplado más reconocidos de Murano, donde maestros vidrieros continúan una tradición que se remonta al siglo XIII, cuando la República de Venecia trasladó a la isla todos los hornos de vidrio de la ciudad para proteger la ciudad de los incendios y, sobre todo, para salvaguardar los secretos de un arte que era fuente de enorme riqueza y prestigio para la Serenísima.




Deja un comentario