Una nueva temporada de descubrimientos arqueológicos en el corazón del Molise está reescribiendo la historia de una de las ciudades romanas mejor conservadas de Italia. Saepinum, conocida también como Altilia, en la provincia de Campobasso, no deja de sorprender.

Las excavaciones 2023–2025: una ciudad que se redescubre
Las investigaciones llevadas a cabo entre 2023 y 2025 en el área arqueológica de Saepinum, financiadas por el Ministerio de Cultura italiano y el plan PNRR, están ofreciendo una imagen extraordinariamente rica de la antigua ciudad. Los trabajos se concentraron en el sector de la Porta Bojano, donde en los años cincuenta el superintendente Valerio Cianfarani había iniciado las primeras investigaciones sistemáticas. Tras décadas de silencio, los arqueólogos volvieron a excavar, y los resultados superaron todas las expectativas.
En el centro del descubrimiento hay una domus de excepcional importancia, con una entrada monumental que da al decumano principal. La estructura muestra una larga continuidad de vida, desde el siglo I d.C. hasta el VI, y sus dimensiones se extienden mucho más allá del área de excavación actual, confirmando las proporciones monumentales ya sugeridas por las investigaciones geofísicas preliminares.

Un sistema hidráulico de hace 1.800 años
Entre los hallazgos más espectaculares destaca un gran contenedor cilíndrico de plomo, decorado en relieve con motivos solares estilizados y cabezas de Gorgona. Se trata del elemento central de un sofisticado sistema doméstico de calentamiento de agua, un auténtico caldarium privado. Junto con fragmentos de tuberías y válvulas encontrados en la excavación, esta pieza ofrece un raro testimonio de las tecnologías hidráulicas empleadas en las residencias de alto nivel del mundo romano.
El descubrimiento revela que los propietarios de la domus disfrutaban de comodidades comparables a las de las grandes villas de las ciudades imperiales. Saepinum no era en absoluto una ciudad periférica: estaba plenamente integrada en los modelos habitacionales y en las redes comerciales del Imperio.
La vida cotidiana en la domus
La colección de materiales recuperados en las excavaciones ofrece una vívida instantánea de la vida doméstica. Entre los hallazgos hay lámparas de terracota, un inusual quemador de perfumes modelado en arcilla (quizás destinado a prácticas rituales), pequeños recipientes cerámicos y objetos personales de bronce: anillos y una pequeña llave perteneciente a un cofre. Las fases más antiguas de la domus están documentadas por antefijas arquitectónicas y cerámicas de época augustea y tiberiana. En el pleno período imperial predominan las sigillatas africanas, cerámicas de alta calidad importadas del norte de África, que confirman la inserción de Saepinum en los grandes circuitos comerciales del Mediterráneo.

El tesorillo bizantino y la inscripción imperial
En la Antigüedad tardía, entre los siglos IV y VI d.C., los espacios de la domus se reconvierten progresivamente para actividades productivas o de almacenamiento. Es en este contexto donde surge uno de los hallazgos más sugestivos: un tesorillo de monedas datado en el siglo V d.C., vinculado a la fase de ocupación bizantina de la ciudad. El depósito nos habla de una comunidad que, incluso en los siglos del ocaso del Imperio de Occidente, seguía viviendo, comerciando y ocultando sus ahorros entre las murallas de esta ciudad apeninica.

La campaña de 2025 también permitió recuperar fragmentos arquitectónicos de mármol y una inscripción honorífica fechada en el año 139 d.C., bajo el reinado del emperador Antonino Pío. El texto documenta una intervención directa de la corte imperial en la ciudad, confirmando una relación privilegiada entre Saepinum y el poder central de Roma.
El Foro y el cardo máximo
Los trabajos financiados por el Ministerio de Cultura también abarcaron el área del Foro, en el sector situado detrás del Arco de los Nerazios, donde las excavaciones llevaban más de veinte años interrumpidas. El estudio tridimensional de unos 400 bloques de piedra está permitiendo reconstruir el complejo monumental de época imperial y las estructuras más antiguas, aclarando el paso del asentamiento samnita a la ciudad romana.
En el marco de los trabajos del PNRR, también se rehabilitó el cardo máximo junto a la Porta Terravecchia, la principal vía orientada de norte a sur. Las investigaciones han permitido reconstruir la secuencia estratigráfica del eje viario, documentando su continuidad de uso a lo largo de los siglos. Y es precisamente aquí donde se encontró el tesorillo de monedas del siglo V.

La voz de los expertos
Massimo Osanna, Director General de Museos de Italia, ha subrayado que los resultados de Saepinum confirman la importancia de la investigación arqueológica y permiten recuperar aspectos concretos de la vida cotidiana y de las transformaciones del paisaje urbano a lo largo de los siglos. Enrico Rinaldi, director del Parque arqueológico de Sepino, ha destacado que los nuevos descubrimientos confirman el papel central de Saepinum en la red urbana de la Italia romana y abren nuevas perspectivas para el estudio y la puesta en valor del yacimiento.
Entrada gratuita desde marzo de 2026
Una buena noticia para los viajeros: debido al cierre de algunas zonas por las obras del PNRR destinadas a mejorar la accesibilidad del yacimiento, desde marzo de 2026 la entrada al Parque de Sepino es gratuita. Una oportunidad única para visitar uno de los parques arqueológicos más evocadores y menos concurridos de Italia, en el corazón de los Apeninos del Molise, a tan solo 185 km de Roma. En Sepino conviven los restos del primer asentamiento samnita (siglo IV a.C.), los testimonios romanos, las huellas medievales e incluso las casas rurales del siglo XVIII construidas apoyándose en las gradas del teatro romano. Un lugar donde la historia se estratifica visiblemente, capa tras capa.
Breve historia de Saepinum: de los samnitas al Medievo

Para comprender la importancia de los hallazgos recientes, vale la pena hacer un recorrido por la larga historia de esta ciudad, que se extiende a lo largo de más de mil años.
Los orígenes samnitas (siglos IV–III a.C.)
Antes de convertirse en ciudad romana, el lugar fue ocupado por los samnitas, pueblo itálico de lengua osca que dominó los Apeninos centrales del sur durante siglos. El primer asentamiento, conocido como Terravecchia, se encontraba encaramado en lo alto de la montaña que domina el valle actual, a unos 702 metros de altitud, y estaba protegido por imponentes murallas de aparejo ciclópeo, cuyos restos aún son visibles hoy. Los samnitas eligieron estratégicamente este punto porque se encontraba en el cruce de dos grandes tratturi —las antiguas rutas de trashumancia que conectaban los pastos de verano con los de invierno—, convirtiéndolo en un animado centro comercial y de descanso para pastores y mercaderes que transitaban por los Apeninos.
En el año 293 a.C., durante la Tercera Guerra Samnita, el cónsul romano Lucio Papirio Cursor conquistó y destruyó el asentamiento, según relata el historiador Tito Livio. Los pocos supervivientes abandonaron las ruinas en lo alto y descendieron al valle, donde fundarían la nueva ciudad.
La ciudad romana: esplendor imperial (siglos I a.C.–III d.C.)
Los romanos construyeron la nueva Saepinum en el llano, aprovechando los mismos ejes de los antiguos tratturi para trazar el decumano y el cardo, las dos arterias principales de toda ciudad romana. Tras una primera urbanización en el siglo II a.C., la ciudad alcanzó su máximo esplendor en época augustea, cuando se levantaron o renovaron los principales edificios públicos: el foro con su basílica, el teatro, los templos dedicados a Júpiter y Apolo, las termas y los monumentales arcos de acceso. Las murallas que hoy maravilla a los visitantes fueron construidas bajo Tiberio, entre el 2 a.C. y el 4 d.C., con cuatro puertas monumentales flanqueadas por torres circulares.
Saepinum era un municipium de tamaño mediano pero con una identidad muy particular: su urbanismo estaba moldeado por las rutas de la trashumancia que lo habían precedido. Una inscripción famosa del siglo II d.C., hallada junto a la Porta Bojano, documenta una disputa entre los contratistas imperiales de rebaños de ovejas y los magistrados locales de Saepinum y de la vecina Bovianum, que acosaban a los pastores durante su paso. El texto, dirigido al emperador Marco Aurelio, es un documento único sobre la organización de la trashumancia en la Italia romana y sobre los conflictos que generaba.
Decadencia y abandono (siglos IV–VI d.C.)
A partir del siglo IV, los síntomas de declive se multiplican: tumbas dentro del recinto amurallado indican que amplias zonas de la ciudad habían quedado deshabitadas. Con la caída del Imperio Romano de Occidente en 476 d.C., Saepinum entró en una profunda crisis económica y demográfica, agravada por las devastaciones de la Guerra Greco-Gótica (535–553 d.C.), en la que el Imperio de Oriente combatió al Reino de los Ostrogodos por el control de Italia. Los principales edificios fueron abandonados y en parte se derrumbaron. El foro comenzó a enterrarse y fue utilizado como área funeraria.
Longobardos, sarracenos y el fin de la ciudad antigua
Tras la breve dominación bizantina, en el año 667 d.C. los duques longobardos de Benevento cedieron los derechos de explotación de la llanura a grupos de guerreros ávaros que habían combatido a su servicio. Siglos más tarde, gracias a la acción de los benedictinos del monasterio de Santa Sofía de Benevento, se produjo una lenta recuperación agrícola. Sin embargo, a mediados del siglo IX, las incursiones sarracenas —que tomaron la ciudad en el año 882— obligaron a la población restante a refugiarse en las alturas vecinas, dando origen al actual borgo medieval de Sepino. La antigua ciudad romana quedó progresivamente sepultada bajo los campos, hasta que los trabajos agrícolas y las primeras excavaciones modernas comenzaron a sacarla a la luz a partir del siglo XIX.

Un paisaje vivo: las casas del siglo XVIII en el teatro romano
Saepinum guarda una peculiaridad única entre los yacimientos arqueológicos del mundo: dentro de su recinto amurallado se desarrolló, a lo largo de los siglos, el pequeño pueblo rural de Altilia. Sus habitantes construyeron sus casas apoyándose literalmente en las estructuras antiguas, y algunas viviendas del siglo XVIII se alzan todavía hoy sobre las gradas del teatro romano. Esta convivencia entre pasado y presente —entre la piedra romana y la cal campesina— es lo que hace de Saepinum un lugar verdaderamente irrepetible, un yacimiento donde la historia no está congelada en el tiempo, sino que sigue respirando.

Fuentes: Stile Arte · Classicult · Molise Tabloid · Archeomedia · Ministerio de Cultura italiano · Wikipedia – Saepinum.


