La basílica de Santa María Novella constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura religiosa florentina, distinguiéndose por su extraordinaria fachada revestida de mármol policromo.
Su origen se remonta al año 1221, cuando la orden dominica fundó en ese emplazamiento una modesta iglesia denominada Santa Maria delle Vigne, situada entonces en terrenos extramuros de la ciudad. A lo largo de los siglos siguientes, el edificio experimentó una profunda transformación arquitectónica: la sección inferior de la fachada, de estilo románico, data de 1350, mientras que la parte superior fue diseñada en 1470 por el humanista y arquitecto Leon Battista Alberti, quien empleó mármol blanco y verde en una composición de refinada elegancia renacentista.
Las siguientes fotografías, tomadas por el autor durante su visita al templo, permiten apreciar tanto la monumentalidad de su exterior como los detalles de su conjunto arquitectónico.




Entre las obras de arte que alberga su interior destacan las siguientes:







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