El Duomo de Caorle, fue sin duda reconstruido sobre los restos de una basílica paleocristiana alrededor del año 1038. Tiene un diseño basilical de tres naves que fusiona los estilos románicos y bizantino-ravennate imperantes en esa epoca en la zona del alto Adriático.

La nave central, casi el doble de ancho que las laterales, está dividida por diez arcos.
Los arcos de la nave central son sostenidos por columnas de mármol y pilares de ladrillo  que se disponen alternadamente.
Las columnas lucen capiteles corintios o cúbicos de particular belleza.


El techo fue realizado completamente de madera con una impresionantes vigas a la vista.

Curiosamente la pared izquierda es no tiene ventanas, en contraste con la derecha que tiene siete ventanas monóforas.

En los muros de las naves laterales  todavía es posible ver algunos antiguos afrescos.

Escenas de la vida de Santa Lucía.


Dos elementos destacan en la zona del altar mayor:  un retablo de plata dorada del siglo XIII (Pala d’oro) que representa la Anunciación en seis paneles y una bellísima cruz de madera del siglo XIV.

En resumen una bellísima iglesia que ha logrado mantener su identidad a pesar del paso de los siglos y que aún conserva ese aire de antiguo y austero que a mi tanto me gusta.

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