Mil años atrás, cualquier viajero que se haya acercado por agua o por tierra a Caorle habría visto desde lejos la alta y delgada figura del campanil de la Catedral de Santo Stefano.

Este fue construido en 1038. Su forma cilíndrica coronada por una cúspide cónica, lo hacen un ejemplo bastante único entre los campaniles de las iglesias Italianas. Claramente sus constructores se inspiraron en otros famosos campaniles del area Adriática. De hecho su punta conica tiene una clara similitud con la de los campaniles de la abadía de Pomposa y de la de Aquileia. Por otra parte, su forma cilíndrica es característica de los de las más antiguas iglesias de Rávenna como: la catedral, la Basilica de Sant’Apollinare in Classe y la Basilica di Sant’Apollinare Nuovo.


La torre, de unos 42 metros de altura, y fue construida completamente de ladrillos sobre una base de grandes bloques de piedra de Istria. Estos, posiblemente eran la base de un antiguo faro o torre de avistamiento dada su posición frente al mar Adriático y que podría datar de los primeros siglos de la República de Venezia.
Como todo edificio que se ha mantenido en uso por siglos, el campanile ha tenido restauraciones significativas. Durante mucho tiempo, la catedral, el campanil y la desapatecida Iglesia de las Gracias, que se encontraba frente a la catedral y servía como baptisterio, formaban un solo complejo de edificios.

El campanario estaba conectado a la catedral por un atrio, que se extendía frente a toda la fachada, sostenido por nueve arcos piedra. A principios del siglo XX, como se puede ver en las fotos de época, solo quedaba un arco para conectar la torre con el lado derecho de la basílica.
Mil años de historia y aún es uno de los iconos de la ciudad…



