Según la leyenda, los habitantes de Aquisgrán habrian dilapidado buena parte del dinero que Carlo Magno les habia para construir la catedral. La fiesta duró hasta que quedaron sin fondos para terminar la construcción de la catedral y temiendo la dura reacción del rey quando este volviese a la ciudad, hicieron un pacto con el diablo para obtener los fondos restantes, a cambio del alma del primero que entrara en la catedral.

El día de la inauguración de la catedral los lugareños abrieron las puertas e hicieron entrar un lobo atrás de ellas. El diablo que estaba muy ansioso de recibir su parte del trato se apoderó rápidamente del alma del animal. Al darse cuenta del truco, el diablo salió furioso de la catedral, pero en ése momento unos de sus dedos se enredo en una de las manillas con forma de cabeza de leon que existen en la puerta.

Hasta el día de hoy el pulgar del diablo se encuentra ahi y si uno es suficientemente valiente lo puede sentir al meter los dedos en una de las manillas…





